Historia
La creación del siempre sigiloso y trabajador Ángel Lineo de Pascalis fue uno de sus fundadores en aquel ya lejano 1962 cuando se inició la fábrica que se ubica en Gran Canaria y Carlos Pellegrini. En este medio siglo de vida, la golosina conoció el éxito de la mano del bajo perfil, dejando el marketing con una materia previa que nunca se rindió.
A pesar de ir contra las leyes de la mercadotecnia, la marca es cada vez más popular. El boca a boca siempre fue más importante que los grandes avisos, tal es así que el frente de la fábrica del "buen gusto" apenas tiene una identificación en su puerta, con el añejo pero siempre vigente logo, que aparece además en un packaging que quedó pasado de moda, pero resulta poco importante para aquel que degusta el alfajor. A pesar de su poca difusión (fuera del conurbano sur apenas puede conseguirse en algunos kioscos de La Plata y Capital Federal), la conquista del buen gusto no es sólo un slogan, ya que en 2006 ganó el Mundial de Alfajores por sobre marcas mucho más difundidas a nivel nacional como Jorgito y Terrabusi.
Así, con un cincuentenario lleno de éxitos, la marca se ha posicionado como un emblema de la ciudad que trasciende más allá de las fronteras locales.
Fuente El Sol
